HADRIANO
RIC II, 3SE, Hadrian 1482
Serie: Imperio – Hadriano
Referencia: RIC II, 3SE, Hadrian 1482
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Gens y monetario: Antonina - Hadriano
Año y ceca: Del 136 dC al 136 dC - Roma
Anverso: Cabeza de Adriano, derecha - Leyenda: HADRIANVS AVG COS III P P
Reverso: Egipto reclinado hacia la izquierda, sosteniendo sistro y apoyado en una canasta de trigo; a la izquierda, ibis - Leyenda: AEGYPTOS
Conservación: EBC 3,37 gr. - 7hs
Procedencia: cgb.fr - SEP 2026
Comentario:
La dinastía Antonina gobernó el Imperio romano durante el siglo II d.C., un periodo conocido como la era de los emperadores buenos. Iniciada por Nerva (aunque formalmente desde Antonino Pío), abarcó los reinados de Trajano, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio y Cómodo. Se caracterizó por la estabilidad interna, prosperidad económica y expansión cultural. A diferencia de las luchas de poder anteriores, la sucesión fue adoptiva y meritocrática, lo que permitió la elección de administradores competentes. Durante esta etapa, el Imperio alcanzó su máxima extensión territorial y un alto grado de cohesión social y jurídica, consolidando lo que después se consideraría el “apogeo” de Roma.
Publio Elio Adriano fue emperador del 117 al 138 d.C. y una figura singular dentro de los príncipes romanos. Sobrino nieto y heredero de Trajano, abandonó la política de expansión militar para centrarse en la consolidación de fronteras y el fortalecimiento interno del Imperio. Fue un apasionado del arte, la filosofía y la cultura helenística. Se le recuerda por su espíritu viajero —visitó casi todas las provincias— y por grandes obras arquitectónicas como el Panteón (reconstruido bajo su reinado) o la Villa Adriana en Tívoli. Su legado es el de un emperador culto y reformista, más interesado en el equilibrio y la unidad que en la conquista.
Roma entre 130 y 133 d.C. Adriano se encontraba en la última etapa de sus viajes por las provincias orientales. En el año 130 visitó Egipto, un territorio clave para el suministro de grano y rico en tradición religiosa. Fue precisamente allí donde falleció su joven amante Antínoo, ahogado en el Nilo, lo que marcó profundamente al emperador. En su memoria fundó la ciudad de Antinoópolis y promovió un culto que lo divinizó. El periodo también estuvo marcado por tensiones en Judea, que desembocarían en la rebelión de Bar Kojba (132–135). Este contexto de duelo personal, interés por Egipto y conflictos periféricos se refleja en algunas de las emisiones monetarias de la época, como este denario dedicado al río Nilo.
El anverso muestra el busto de Adriano mirando a la derecha, con rasgos serenos y la barba característica que introdujo como moda entre los emperadores romanos. La leyenda HADRIANVS AVG COS III P P identifica al emperador como Augusto (AVG), cónsul por tercera vez (COS III) y padre de la patria (P P). Estos títulos subrayan su autoridad y legitimidad, mientras que el retrato ofrece una imagen idealizada de prudencia y dignidad. El uso de estos elementos en la moneda tenía un fuerte valor propagandístico: recordaba a los ciudadanos quién era el garante del orden y de la prosperidad del Imperio, incluso en provincias tan lejanas como Egipto.
El reverso representa a la provincia de Egipto, reclinada hacia la izquierda y sosteniendo un sistro, instrumento ritual vinculado especialmente al culto de Isis. La figura apoya el brazo sobre una cesta de productos agrícolas, alusión a la fertilidad y a la importancia de Egipto como granero del Imperio, mientras que a sus pies aparece un ibis, ave estrechamente relacionada con la religión egipcia y particularmente con el dios Thot. La leyenda AEGYPTOS identifica de manera explícita la provincia representada.

