Metrología

Se entiende por peso teórico el que idealmente debería tener una moneda para ajustarse a su patrón metrológico. En la práctica, casi nunca la media del peso de los ejemplares de un tipo coincide con el teórico, siendo algo inferior por el desgaste y otros factores. Estadísticamente los pesos dentro de una misma población deben tener una distribución normal, siendo su representación gráfica una campana de Gauss simétrica. Las desviaciones en el peso de las piezas de plata son menores que en los cobres, pues el ajuste de peso de los flanes era mas riguroso al ser mayor su valor intrínseco.

Partimos de la libra romana como base y aceptamos 327,45 g. como su peso en la actualidad.

1 Talento (32.745 g.) = 100 libras

1 Libra (327,45 g.) = 12 onzas (27,28 g.)

Originalmente el denario era de gran pureza, 95-98 % de plata y tenía un peso teórico algo superior a los 4,5 g. que corresponde a 72 unidades en libra, es decir un sexto de onza. Con su primera devaluación a principios del S. II a C. el denario pasa a 3,9 g., 84 denarios por libra romana, manteniendo este peso teórico hasta tiempos de Nerón. En el 141 a C. el denario es revalorizado a 16 ases y su signo de valor "X" sustituido por "XVI". Sus divisores de plata también modifican su valor en proporción.

Ya en periodo imperial, el emperador Augusto emprendió una reorganización del Estado a todos los niveles. Entre las medidas adoptadas reformó los impuestos y el sistema monetario. Pese a la importancia de su reforma, el denario no sufrió modificación de peso.

Reforma de Augusto:

1 áureo (7,8 g. de oro) = 25 denarios

1 denario (3,9 g. de plata) = 2 quinarios

1 quinario (1,95 g. de plata) = 2 sestercios

1 sestercio (27 g. oricalco) = 2 dupondios

1 dupondio (13,5 g. oricalco) = 2 ases

1 as ( 10,90 g. cobre) = 2 semis

1 semis (5,45 g. oricalco) = 2 cuadrantes

El áureo que durante la república se acuñó solo ocasionalmente, se empleará a partir de entonces como un valor normal, y su acuñación junto a la del denario se concentrará en la ceca de Lugdunum, Lyon. Se introduce un nuevo metal al sistema monetario, el oricalco o latón, y se acuña gran cantidad de cobre, muestra evidente de que la vida económica del estado romano volvía a la normalidad con la Pax Romana. Excepcionalmente se acuñan en Asia cistóforos de peso y valor de 3 denarios.

Años mas tarde, 64 d. C. Nerón disminuye el peso de la moneda en metal precioso. El aureo pasa a 7,3 g. y el denario a 3,41 g., aumentando a 96 las unidades por libra romana. Pero no solo eso sino que reduce la pureza de la plata destinada a moneda, del 98% al 93%. Con esa medida Nerón esperaba reactivar la economía a la vez que aumentar las arcas del estado, pero esas prácticas que siguieron con posterioridad otros emperadores desembocaron en una prolongada inflación económica y a la perdida progresiva de peso en plata del denario.

En el siglo III el emperador Caracalla lleva a cabo una amplia reforma monetaria que nos trae el nacimiento de una nueva moneda ,el antoniniano, con valor de dos denarios y 5,45 g. de peso, en el cual se representaba al emperador con una corona radiada y a la emperatriz con una luna creciente bajo su busto, representación del sol y la luna. Su contenido en plata era inferior en un 20 por ciento a los denarios anteriores. En un principio ambas monedas fueron acuñadas por igual pero a partir de Gordiano III cada vez son mas escasos los denarios, siendo posteriormente cada vez mas raros.

Con Filipo I el árabe el contenido en plata es muy bajo, y con Galieno el antonianiano pasa a ser una moneda de bronce con un baño de plata. Así continua hasta la época de Diocleciano (284/305) que acosado por la inflación se vio obligado a hacer una nueva reforma monetaria que supuso el fin del antoniniano y por lo tanto del denario. Con la introducción del follis se da paso en la historia a la época conocida como Bajo Imperio.