Técnica de fabricación - Denarios incusos

Se llama acuñación al proceso de imprimir por percusión los tipos monetales sobre un cospel virgen mediante el empleo de matrices o cuños. En la antigüedad también fue empleada la fusión en moldes, procedimiento mas simple con el que se obtienen monedas de inferior calidad.

Los denarios se fabricaban por acuñación, utilizando el mismo procedimiento que desarrollaron los griegos para labrar monedas. Esta labor, realizada en la "officina monetalis", llamada ceca en la actualidad, término de origen árabe, estaba perfectamente planificada y con especialistas en cada una de sus fases. El trabajo, se dividía en una fase de preparación del cospel y posterior comprobación de su peso, una fase paralela de elaboración del cuño y la fase final de acuñación propiamente dicha. Con los dos tipos ya marcados la pieza de metal, se convierte en moneda legalizada.

Del mineral, por copelación, los romanos extraían la plata. Los flaturarii fundían sobre moldes circulares el metal obteniendo cospeles a los que se le daba forma lenticular, para facilitar la acuñación de motivos con gran relieve. Tras ajustar el peso los dejaban listos para acuñar. Se conocen otros métodos como son el corte de barras cilíndricas, fragmentos de las cuales se han hallado en el Ágora de Atenas, por recorte de láminas de metal con ayuda de una cizalla, método usado en la Gallia para producir dracmas "à la Croix" o reacuñando piezas ya amonedadas.

Los cuños o matrices se elaboraban mediante la técnica de grabado en hueco, similar a la utilizada por los entalladores, y/o mediante el sistema de punzones, más práctico pero con resultado de inferior calidad artística. El troquel era un cono macizo de bronce endurecido en el que se grababa en negativo los motivos de la moneda con la ayuda de calor y de utillaje especial, martillos, cinceles y punzones. Posteriormente, en tiempos de Constantino, se generaliza el empleo de cuños de acero que permiten la acuñación en frío.  Los abridores de cuños eran verdaderos artistas, en época griega llegaron incluso a firmar sus obras.

El flan o cospel, previamente calentado, y sujetado entre cuño de anverso y de reverso mediante unas tenazas por el supostor, era golpeado con un martillo de grandes dimensiones por el malleator. El cuño de anverso estaba fijo en el yunque, mientras que el cuño de reverso, móvil, era el que recibía directamente el golpe, por lo que se rompía con mas frecuencia. En ocasiones era necesario mas de un martillazo para que la moneda resultara bien grabada. Esta técnica confiere a la moneda una ligera concavidad en reverso y convexidad en anverso. Se calcula, según Crawford, que de un cuño se obtenían entre 10.000 y 30.000 monedas.  

Tenemos evidencias arqueológicas como el hallazgo en Calahora, La Rioja, de dos parejas de cuños para áureos y denarios del emperador Augusto con reverso Cayo y Lucio Caesares, y representaciones gráficas de los útiles para labrar monedas como el reverso del denario republicano de T.Carisius o del mismo proceso de acuñación como se puede ver en los frescos de la Casa Vetti en Pompeya.

 

 

Hay opiniones que en base a detalles técnicos suponen que las pinturas de Pompeya representan un taller de joyería, aunque hay suficientes argumentos para pensar que se trata de una ceca monetal.  La escena protagonizada por amorcillos, se inicia a la derecha, donde un horno es reavivado por medio de un gran fuelle que sopla un amorcillo, por la otra boca del horno se calienta, sostenido por unas tenazas, un objeto que podría ser muy bien un flan monetal; en la escena siguiente se retoca el objeto en caliente, con el fin de ajustar su peso, cuya exactitud se comprueba delante de un personaje mayor, interpretado como la Justicia, Equidad o Moneta. La última escena representaría la acuñación de la pieza: un amorcillo, sujeta con las tenazas el cospel, colocándolo sobre el cuño de anverso (el hecho de que el flan quede levantado puede ser con el fin de que se vea claramente la representación) y otro amorcillo,  levanta un martillo para golpear directamente el cospel (falta el cuño de reverso si estuviésemos ante la iconografía de una ceca). Otra interpretación considera que lo que sujeta el primer amorcillo es el cuño de reverso que va a recibir el golpe.

Al calentar los cospeles se podía acuñar con golpes más suaves, evitando prematuras fisuras o roturas de cuño. Con calor se conseguía una impresión más perfecta, al mejorar la extrusión y plasticidad del metal dentro el cuño, evitándose también la rotura del flan por sus bordes. Si el flan estaba muy caliente los contornos salían poco nítidos, como de cuños usados. Por otro lado al aumentar la temperatura con mayor facilidad quedaba pegada a alguno de los cuños, teniendo que ser retirada para evitar el posterior error de denario incuso, y en ocasiones, parte de material empastaba el cuño, dando lugar a pérdidas parciales de detalle en las monedas, obligando a una limpieza mas frecuente de las matrices.

Los denarios incusos son aquellos en los que en una de sus caras, generalmente el reverso, hay grabado el motivo de la otra cara en negativo. Tras recibir el golpe la moneda anterior, pegada en el cuño hará función de éste en la moneda siguiente, resultando incusa. Es el producto de un error de acuñación por accidente, del capricho de los monederos buscando un curioso resultado o como recurso por escasez de cuño de reverso.